Hace algunos días, me encontraba haciendo una limpieza y orden profundo de mi casa, esto significa, además del aseo general, un vistazo a cada cajón, closet, caja o compartimento posible. Un vistazo y una reorganización, la pregunta por la utilidad, quizás una última revisión antes de reciclar. La bolsa de reciclaje, la bolsa de basura, la bolsa de regalos.

Entre los objetos y su respectiva pregunta sobre la utilidad, me encontré como suele ocurrir con cientos de papeles. Y como “limpieza profunda” manda, me di el tiempo de revisar uno por uno lo que contenían. Estaba en eso hasta que me encontré con un papel del año nuevo 2019 en el que hice una lista de deseos para ese año. Entre la ternura y la sorpresa, me di cuenta que muchas de las cosas que anoté ocurrieron, no el 2019 si no que el 2020 incluso este año 2021 lo cual me llevó a pensar en lo interesante que es ir haciendo revisiones de nuestros deseos y metas no solo en un año, si no en una proyección mayor.

Normalmente nos encontramos solo accionando y reaccionando al presente o preocupades por el futuro, pero ¿cuándo hacemos la revisión al pasado? cuándo nos damos el crédito de haber logrado lo que logramos o la reflexión de cómo nuestras metas se han ido transformando, en pos de también ir descifrando nuestras propias metodologías y estrategias de trabajo.

Por eso, creo que es muy importante, que mantengamos el ejercicio de escribir, y no me refiero a hacerlo solo de manera virtual en nuestras redes sociales, si no de escribir en un espacio totalmente íntimo y seguro, donde podamos realmente expresar sin miedo lo que buscamos o lo que nos pasa. Escribir es un ejercicio muy bueno para nuestra mente, y de paso bastante terapéutico. Nombrar las cosas, darles carne y no temerle a la realización, hace que la vida en términos psíquicos se ponga un poco más suave.

Puede ser un ejercicio que nos evoca algo infantil, como de “diario de vida” pero no tiene por qué significar que escribirás el día a día, pueden ser páginas de pensamientos, ideas, reflexiones, situaciones que necesites describir, emociones, deseos, todo lo que se pueda ocurrir.

Te sugiero también que siempre le pongas fecha a lo que escribas, esto porque te ayudará en un futuro a contextualizar para un mejor análisis. Por otro lado, también te aconsejo tenerlo en un lugar a la mano (velador o escritorio) cosa que puedas acceder siempre a ello.

Muchas personas realizan este ejercicio en sus notas del teléfono, pero también me he encontrado con la situación de un robo en el que pierdo toda esa información. Por eso lo análogo (que también le otorga un sentido, en mi perspectiva, más ritual) es lo más efectivo.

Por último, te invito a revisar esos papelitos que has guardado durante años, ponerlos en una carpeta como cuidarías los papeles de otros proyectos. Al igual que cualquier estudio, el autoconocimiento, también requiere de una sistematización de la información sobre nuestras vidas, y escribir puede ser una buena manera para comenzar.

 

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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