No les ha pasado, con toda la situación pandemia, tener esa sensación de fragilidad constante; ¿que todo puede derribarse de un momento a otro, que podemos enfermarnos más fácilmente, que de unx depende la salud de lxs demás? A mí, a veces me rondan estas preguntas en la cabeza, y me hacen sentir muy chiquitita, porque finalmente estamos bajo una situación que en ningún caso podemos controlar, mostrándonos lo frágil y vulnerables que somos y que son quienes nos rodean.

 

Qué importante se vuelve el hoy cuando el mañana es abismalmente incierto, no es una sensación nueva para todo el mundo, pero si se ha vuelto un sentir colectivo mucho más potente, y por eso, cuando encontramos un pedacito de luz, un poco de satisfacción y placer, algún momento de goce y alegría ¿para qué apurarse? No salgas corriendo, no te lo pierdas, no te sientas culpable de disfrutar.

Últimamente he pensado mucho en la cantautora mexicana Chavela Vargas, y recordé una canción que se llama “Las simples cosas” la cual en un momento dice:

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida

Y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas

Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso

Que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”

Acá me quiero detener, porque la frase “muchacha no partas ahora”, me parte absolutamente el corazón; en el fondo la expresión indica que las alegrías son pequeñas, son simples, y debemos aprovecharlas en el momento que están ocurriendo, sin miedo, sin tapujos. Finalmente, nos quedamos solo con la nostalgia constante de que todo tiempo pasado fue mejor porque tampoco aprendimos que la belleza de ese momento está precisamente en mirar el presente con ojos bonitos (ahora, no me malinterpreten, está jodidísimo encontrar el lado lindo de esta horrorosa pandemia), creo que no voy a ese espacio específicamente, si no a pequeñas cosas, o las “simples cosas” como dice Chavela.

Personalmente pienso que podemos encontrar “simples cosas” en muchos momentos, desde agradecer una brisa helada en la ciudad, valorar más a quienes te rodean (recordarlo), el meme que te envió tu compañera de oficina, los pajaritos que adornan sonoramente el espacio público y así cuanto más te puedas imaginar.

Aprovechar el hoy significa engrandecer y agradecer, muchas veces también puede suceder que no quedamos cumplir con este consejo y está perfecto, también puede ser agotador el modo zen presente pony, pero a veces necesitamos también de la ternura, darle el espacio, cuidarla, presentarla al mundo, a tu mundo.

 

El pasado es algo que no podemos cambiar y en el futuro solo podemos elucubrar, es en el presente entonces donde está la acción, el cambio, el movimiento y con ello, en el presente se sienten las emociones. A pesar de que podemos sentir a propósito de un evento del futuro o del pasado, esa información se procesa en el ahora y con ello, también entender que debemos cuidarnos de generar espacios, rituales o ejercicios que nos permitan volver a nuestro centro.

 

¿has aprendido a atesorar de manera distinta los tiempos?

¿cómo te traes a tierra cuando no estás en el presente?

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Escuela Natalia Dufuur
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