Dicen que lo que más deseamos es también lo que más tememos, y me he dado cuenta en el último tiempo que es una expresión no tan alejada de la realidad. Cuando hablamos de autoboicot, nos referimos a la práctica de sacarte innecesariamente del camino que te llevaba a tu objetivo ¿por qué hacemos esto? Bueno, analicemos.

Cuando deseamos algo se dice -aunque no me gustan las verdades absolutas- que es porque tenemos el anhelo de poseer aquello que no tenemos. El deseo entonces es la pulsión y el momento de gestión antes del objetivo. Pero existe también el temor de perder ese deseo, ese impulso vital que nos mantiene en movimiento al lograr llegar al lugar al que queremos llegar. Y esto se traduce en distintas formas de autoboicot como por ejemplo:

Sentir que no mereces lo que deseas: Esta para mi es la más común, creo que tiene que ver con este pensamiento ultra exigente y culposo que se nos ha instalado desde nuestra primera educación. Esa idea de que siempre se puede hacer mejor y si siempre se puede hacer mejor, quizás nunca estás en el momento de recibir.

Pensar que es algo demasiado trascendental y definitivo: El miedo, la sensación de sentirse pequeño y que no podemos gestionar nuestro deseo porque es algo tan importante que no sabremos manejarlo y se puede salir de nuestro control.

Sospechar: De una, del otrx, de todos, de la situación, sospechar y anteponerse al futuro, quedarse inmóvil porque las cosas están saliendo bien y pronto saldrán mal. El parche antes de la herida.

Probablemente te pudiste identificar con estos ejemplos que armé para describir la sensación de autoboicot. Si así fue quiero decirte un par de cosas:

Lo que deseas es algo que en lo más profundo ya sientes que mereces; si te imaginas en ese cuadro es porque ya lo asumiste como una posibilidad. Si esa posibilidad existe, no significa que vaya a definir tu vida, tu vida se define de múltiples momentos y narrativas. Y por último, no te aceleres, no saltes a conclusiones, vive el presente, déjate encantar y desencantar ¿o acaso adelantas Titanic solo porque sabes que muere Jack? te apuesto que la vuelves a ver mil veces porque más allá de lo bonito o lo feo, lo que importa es conmoverse, movilizarse emocionalmente.

Aceptemos nuestros deseos, por más extraños o impopulares que parezcan. No somos capaces de controlar lo que queremos, pero sí podemos controlar el modo de andar por ese camino, hagámoslo con respeto, cuidado y sin ansiedad. No te realices autoboicot.

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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