Pedir ayuda, equivocarse, si bien pueden en el papel no sonar como conceptos muy peligrosos, son instancias que en general no nos permitimos, y esto ocurre, no solamente porque tengamos miedo a no ser perfectxs si no que porque para asumir que necesitas de otrxs o que no estás en lo correcto debes mostrarte vulnerable.

 

Sobre todo en los procesos de aprendizaje es cuando se pone a prueba esta ecuación, porque en primera instancia estamos abriéndonos a recibir algo que puede ser desconocido para nuestra realidad, mente o cuerpo. Pero por algún motivo, aún así inconscientemente tenemos la sensación de no tener el derecho a preguntar porque “puede ser demasiado obvio” o “no es tan relevante”. Cuando por el contrario, los procesos de enseñanza y aprendizaje necesitan al igual que toda relación y vinculación un constante feedback de cómo está la otra persona comprendiendo.

 

Esto también se extrapola a otras situaciones de nuestra vida, en relaciones de amistad, con procesos emocionales personales, en situaciones de vulnerabilidad económica; se instala esto de valorar al que llora menos y aguanta como se le destaca “dignamente” ante toda adversidad, como partiendo de la base que la vida tiene si o si un alto componente de frustración, y si bien, esto puede ser real, no es necesario que pasemos por todo en soledad.

 

Es por eso que siempre te vamos a estar invitando a ser parte de nuestra comunidad, comentar, expresarte, compartir porque armando redes es la única forma que podemos hacer de darle cara a una realidad tan frágil como la que vivimos.

 

y tú ¿pides ayuda cuando lo necesitas?

 

Por: Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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