El Burlesque como Terapia Corporal

Vamos a examinar lo que sucede en la Escuela desde una mirada transpersonal. ¿Qué sucede a nivel sutil en nuestra Escuela? ¿Por qué el Burlesque es capaz de cambiar vidas y transformar corazones? 

 

Tuve la oportunidad de estudiar de primera mano el modelo creado por Daniel Taroppio, psicólogo clínico, egresado con Diploma de Honor y Medalla de Oro; Magíster en Desarrollo Personal e Interpersonal, escritor y profesor universitario de grado y post-grado. Fundador y director de la Escuela de Psicología Transpersonal Integral donde pude estudiar el diplomado en coaching integral el año 2019. 

 

Daniel, tras años de estudios y de aprendizaje heredado de manera directa de grandes maestros como Stanislav Grof, Ken Wilber, Victor Frankl, entre otros. Logra crear un modelo integral que tiene como finalidad la sanación e integración del ser humano como un ser completo con Siete Capacidades Básicas, que coinciden justamente con los Siete Chakras o centros energéticos. 

 

Así nace la comunicación primordial, la danza primal y la meditación orgánica como modelo integrativo. En este blog nos centraremos en la danza primal. A través de la danza primal se realiza un trabajo corporal-energético-emotivo reestructural dado que ninguna experiencia o terapia realizada a través del lenguaje es lo suficientemente potente para generar un cambio profundo en nuestro ser. 

 

A medida que crecemos vamos generando una coraza egoica que nos protege durante nuestra infancia, hasta cierto punto cuando damos cuenta que ya no necesitamos protegernos más y comienza la búsqueda personal de sanación, de integración y de resignificación. Vivimos condicionados por patrones de conducta y juicios disfuncionales que se asientan en emociones muy profundas, que se resisten a argumentos lógicos. Nuestras emociones generan campos vibracionales, energías. Según la ley de la conservación de la energía, una de las leyes fundamentales de la física, la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Es así como ciertas emociones reprimidas van a parar a rincones de nuestro cuerpo físico generando a futuro enfermedades como el cáncer, la hipertensión, trastornos nerviosos como la ansiedad, migrañas y otros, entre muchas enfermedades más. Hoy ya es un hecho que muchas de nuestras afecciones y dolencias tienen un origen emocional importante, si bien no es el único factor, es un factor muy importante. 

 

Entonces, ¿Qué es nuestro cuerpo físico? Nuestro envase y al mismo tiempo contenido; nuestro templo y nuestra historia. Nuestro cuerpo alberga cicatrices propias y generacionales a través de nuestro ADN. Es también por sí solo un ser complejo que funciona a la perfección, un organismo consciente e inteligente, la manifestación del universo en el uno. 

 

La gran mayoría vivimos en un holograma, lidiando con un constructo psicocorporal que Daniel, en su libro El Vínculo Primordial, lo describe de la siguiente manera “la integración holística de la imágen tridimensional, interna y externa; de los sonidos (incluyendo palabras) y de las sensaciones interoceptivas materiales y energéticas que el ego tiene y recibe de su propio cuerpo y en relación con el espacio con el espacio y los otros.”

 

Es así como todos inventamos una historia que nos contamos para habitar nuestro cuerpo, desde las experiencias que hemos vivido, pero también desde lo que hemos escuchado e incorporado, sobre todo a una temprana edad cuando estamos más abiertos a recibir críticas de otros e incorporarlos a nuestros sistemas de creencias. Trabajar sobre condicionamientos fundados en emociones profundas no es un trabajo que se realiza de la noche a la mañana, es una decisión diaria por el resto de la vida. Y para generar este cambio y creación consciente de nuevos canales neuronales cualquier terapia desde el lenguaje es muy buena para iniciar el camino, pero debe ser complementada con otros métodos corporales. Es aquí que el Burlesque, como lo trabajamos en la Escuela, aparece como Terapia complementaria y como un profundo maestro que nos obliga a trabajar en nuestra capacidad básica del goce. 

 

En nuestro proyecto egoico, muchas veces nos alejamos del cuerpo para no sentir aquellas emociones que tanto daño nos hicieron. Es así que vivimos en una sociedad que ha perdido el contacto con su cuerpo y por lo tanto con la madre Tierra. Hablamos de las cosas, desde una manera racional, mas no las sentimos. Habitamos nuestro cuerpo desde el uso y no desde el sentir. El Burlesque nos invita a reconectar con ese sentir, nos invita a habitar nuestro cuerpo desde la danza, desde el movimiento y desde el ahora. Conectamos con nuestra respiración y en fin con nuestro corazón. 

 

A través del Burlesque trabajamos movimientos ondulatorios, movilizando el agüita de nuestras emociones estancadas, principalmente en dos centros energéticos muy importantes; la pelvis y nuestro plexo solar. A su vez podemos conectar estas dos zonas con sus órganos internos, es así que la danza en la Escuela nos lleva a explorar en la conexión con el útero y con el corazón. A su vez, las manos y los pies aparecen como una extensión de redes sublimes de energía que nos conectan respectivamente con el padre sol y con nuestra madre tierra. 

 

Cuerpo y música

 

El primer desafío al tomar las clases es escapar de adoctrinamientos culturales del patriarcado tan arraigados en nuestra sociedad donde se cosifica el cuerpo femenino y se vincula al consumo del hombre. Atreverse a explorar el cuerpo femenino, buscar reconectar desde el sentir es entonces un tremendo acto político que empodera a las mujeres desde lo más sagrado, nuestro cuerpo y experiencia humana. Abrimos entonces la puerta a una revolución desde el corazón. Las revoluciones sociales sólo pueden llevarse a cabo de manera efectiva desde la salud y no desde la patología o neurosis, si no estaríamos sustituyendo una enfermedad por otra. Es así que el Burlesque, desde sus inicios se alza fuertemente contra el patriarcado y la sociedad de consumo. Y en nuestra Escuela abre el camino a la aceptación, al amor propio y finalmente a la revolución del cuerpo. 

 

Cuando logramos salir de estas trampas culturales, incluyendo la tan alimentada “batalla perpetua” contra la vida, nos enfrentamos con nuevas oportunidades de reconexión. Como dice Daniel “comenzamos a percibir que nuestra existencia no es un problema a resolver sino un juego que disfrutar”. El objetivo del trabajo en nuestra segunda capacidad básica de gozo o extática, alineada con nuestro segundo chakra, en la zona pélvica es la reconexión con el Eros, la energía erótica, desde un plano sagrado. Así esta energía comienza a teñir nuestras relaciones, nuestros contactos, nuestra comunicación y nuestros encuentros con un amor y un goce sutil. 

 

Para equilibrar nuestra segunda capacidad básica debemos primero trabajar en nuestra primera capacidad de confianza base y haber resuelto su polaridad temor/violencia. Al entrar en la Escuela la gran mayoría de las veces existe una resistencia desde el temor y así al comenzar a trabajar la sensualidad de la mano del Burlesque se da un paso enorme desde nuestra primera y segunda capacidad básica a la vez. Nuestras alumnas ganan entonces en dos grandes batallas; en confianza y en disfrute.

 

Cuando exploramos de manera sana en la capacidad básica del goce nos aventuramos en el sentir más que en el hacer. Nos abrimos al placer en nuestros registros propioceptivos, cuando sentimos y disfrutamos de nuestro interior (respiración, elongación, relajación, etc) y nos abrimos al placer de nuestra exterocepción, cuando sentimos y disfrutamos de nuestro entorno (sentimos la música, se comparte con las compañeras, sentimos el tacto, etc). 

 

La opción de cada clase en la Escuela es entrar sin mochila. Abrirnos al ahora dejando toda carga que llevamos en un día a día en la entrada de la sala. Olvidarnos del ayer y despreocuparse del mañana para ocuparnos del ahora. En el presente, dice Daniel, “ya no hay lucha, ni contra nosotros ni contra el medio, y entonces comienza la danza.” 

 

Al internarnos en la energía del Eros sagrado, nos abrimos a millones de posibilidades para desarrollar nuestra capacidad de disfrute. Pero no tan solo disfrutan y se permiten por ustedes. Al movilizar la energía desde el útero, se moviliza energía vital, que trasciende el ADN y permite la rebelión de años de sometimiento de las mujeres en el clan familiar, privadas y alienadas de sus cuerpos, sometidas a un sistema patriarcal. Son capaces de comenzar una sanación de heridas de la sexualidad heredadas de generación en generación. 

 

Finalmente las dejo con este profundo análisis de Daniel donde nos indica que “cada zona del cuerpo que es liberada implica también la apertura de un espacio en la mente, es decir que al abrir el cuerpo abrimos también las fuentes de la memoria, de la información.” Al recuperar la memoria recuperamos la forma de vivir la vida disfrutando cada oportunidad que se presenta, nos abrimos a fluir desde una nueva identidad y volvemos a sonreír con vitalidad.

 

¡Es por esto que te invito a abrirte paso a esta aventura! Puedes revisar nuestros cursos acá

 

Escrito por Thomas Young.

Director ejecutivo de la Escuela de Burlesque Natalia Dufuur.

 

Bibliografía:

Libro “El Vínculo Primordial” de Daniel Taroppio

Página web de Escuela de Psicología Transpersonal Integral.

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Escuela Natalia Dufuur
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