Si, así es, como un disco rayado, volveremos a hablar de límites. Tómatelo como un check-in, ¿cuándo fue la última vez que pusiste un límite? lo has estado trabajando espero, y si no, bueno, hay mucho por leer en nuestra página de blog.

Sobre algo he caído tremendamente en cuenta, realmente los últimos dos años han sido de una transformación obligatoria para todxs; eso no solamente significa que muchos hemos tenido que cambiar nuestros trabajos, la manera que tenemos de relacionarnos, las dinámicas, rutinas, formatos de convivencia. Si no que también esto nos ha afectado profundamente a nivel de psiquis. Nadie sale igual de una pandemia mundial, de una cuarentena, del miedo y la restricción, a nadie le es indiferente la situación que estamos viviendo y es por eso que debemos poner el ojo en que, los límites o los valores que teníamos hace uno o dos años puede ser que se hayan transformado radicalmente.

Desde límites por salud, higiene, hasta normas para poder acceder a un espacio finalmente siendo hasta nuestro desplazamiento y su flujo “natural” modificado, cabe preguntarse hoy qué ha cambiado en mi. Y no me refiero a una revisión a la pasada, si no de una revisión profunda; qué siento, qué quiero hoy, qué cosa ya no quiero más, qué tipo de prácticas ya no me hacen sentido, qué tipo de vínculo no me interesa alimentar, cuánto tiempo me estoy permitiendo sentir, qué tan conectadx me siento con la comunidad y la situación actual, qué tanto no quisiera conectarme y quisiera abstraerme, etc.

Tranqui, el chequeo no es de un par de horas, toma días y a veces uno va entendiendo en qué cambia cuando ciertas respuestas ya no le hacen sentido, cuando ciertas situaciones que estábamos acostumbrados ya no nos acomodan más y así. Es por eso que debes darte el permiso de re-conocerte, escucharte y tener la posibilidad de decir que no y plantear cada vez que sea necesario nuevos límites.

Cuando hablamos de límites, no solo nos referimos a decir que no, si no que también a tener claros nuestros valores y principios, aquello que no transamos o aquello con lo que comulgamos para que podamos estar cada vez más claros de a qué experiencias y situaciones me quiero adscribir. Esto con la finalidad de tener obviamente una existencia más ligera, no en tanto de no sentir emociones, si no de ahorrarnos dramas o tensiones que no vienen a aportar en tu crecimiento si no que a entorpecer y boicotear tu camino.

Por eso te invito a revisar, poner límites y darte cuenta que el mundo no se acaba con eso, que podemos acomodarnos y que lo importante, entre tanto estrés e incertidumbre mundial, es ojalá estar lo más a gusto con las decisiones que estamos tomando en la medida de lo posible.

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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