Detrás de cada mujer, hay otra que la inspiró

En mi vida, y sobretodo hace algunos años -ya no tanto en el presente- me ha tocado escuchar a mujeres diciendo que en general solo le caen bien los hombres, que las mujeres son malas amigas, cahuineras, competitivas, envidiosas, venenosas. Muchas veces la conversación surge cuando yo comento que toda mi vida he amado y admirado profundamente a mis compañeras, desde ahí en respuesta aparece a veces la reflexión del tipo “no, yo cuando chica solo me juntaba con hombres” seguida de las críticas que mencioné anteriormente.

Esto siempre me ha parecido un efecto particular, porque en mi experiencia ha sido totalmente al contrario, y a pesar de que ser mujer no te salva de ser una mala persona, creo que hay mucho de construcción social o cultural en la visión que tiene el mundo (no sólo hombre-mujer) sobre las mismas compañeras.

Y es que obviamente es parte de la base patriarcal del discurso y de las identidades el partir de la base que lo mejor es competir entre nosotras, criticarnos y luchar por un espacio en un mundo que no fue hecho en consideración nuestra (pero vale, que si te adecuas un montón y renuncias a tu libertad quizás eventualmente te acomodaras). Entonces el tema es que crecemos viendo películas o teleseries de mujeres que se traicionan, maltratan y compiten; tan solo debemos recordar frases como  “qué haces besando a la lisiada” “maldita peluquera” y otros ejemplos pop como “chicas pesadas” para darnos cuenta.

Entonces entre tanto bombardeo de información nos vamos permeando de la imagen impuesta por los medios de cómo somos o cómo debemos ser, y esto no solo se traduce en los estereotipos de belleza, si no que también en cómo debemos juzgarnos entre nosotras.

Para mí, es fundamental que parte de acabar con la estructura patriarcal relacional, sea generar comunidad de mujeres y disidencias, apoyarnos entre nosotras personalmente, potenciar nuestros negocios, aportar en nuestras luchas. Es un gesto político modificar nuestra forma de prejuiciar a otras compañeras ya que el prejuicio suele responder a visiones conservadoras y machistas que efectivamente están instaladas en nuestros cuerpos y mentes.

Por otro lado, muchas veces, al conocer a alguien u observar algo que otrx hace, solemos también dentro de nuestra opinión entrometer nuestras propias heridas y proyecciones. Si bien, algo sobre otra persona puede efectiva y válidamente molestarnos, muchas veces, cuando no encontramos razones de fondo para el odio, desprecio o prejuicio, también puede estar ocurriendo que se proyecten nuestras carencias o historias en la otra; no dándole una oportunidad para conocer o discutir y mucho menos para conformar sociedad. ¿Por qué me molesta esta persona? ¿Cuánto de mis opiniones son argumentos parcialmente objetivos? ¿Qué reflejo de mi misma?

“Detrás de cada mujer hay otra que la inspiró”, como frase, responde a la importancia de construir comunidad, promover la admiración sobre la envidia, promover la ayuda por sobre el juicio, promover el debate por sobre el odio. No les miento que he conocido mujeres que cuando logran salir de la burbuja de prejuicio femenino, se sienten tremendamente liberadas y acompañadas.

Nunca es tarde para conectar con nuevas compañeras, y para eso está nuestra escuela, para que tengas un espacio seguro y un grupo en el que te sientas bienvenida y potenciada.

¿Cómo ha cambiado tu relación con tus compañeras desde que entraste a nuestra comunidad?

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Escuela Natalia Dufuur
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