El cambio profundo duele, incomoda, se siente como la adolescencia, como los brazos largos y el torso corto, como que de un día para otro las zapatillas de fútbol no te entraron más, y tuviste que elegir entre comodidad o fútbol hasta que por fin podías acceder a un nuevo equipo.

El cambio profundo se siente como en la adolescencia, y yo creo que por eso le dicen como adolecer, el dolor no es malo, el dolor nos enseña, pero con el dolor debe venir el cuidado. ¿cómo te estás cuidando para tus actuales cambios? no me respondas, sigamos metaforeando

El cambio profundo, como cuando ya no te entra la ropa y te llega la que era de tu hermano mayor; no era lo que querías pero ya la ropa no te entraba, aunque tanto mejor comprar algo nuevo para ti ¿no? bueno, así es el cambio profundo, muchas veces es abrupto y tiene ese tono de sorpresa. ¡sorpresa ya no eres el mismo! “chuta ¿qué hago con la imagen que todo el mundo tiene de mi? chuta ¿qué hago con mis zapatillas de fútbol?” bueno, vamos a tener que incomodarnos un poquito ¿no? ir lento, probarse zapatos, quizás el del hermano, experimentar. Quien no se prueba no se compra buenos zapatos. ¿cuánto espacio te das para probar? no me respondas aún.

El cambio profundo nos toma por sorpresa y nos cala hondo, nos hace sentir perdidos, vacíos. Nos sume en la incertidumbre… suena bonito escribirlo pero es aterrador. Y aleteas en el agua intentando agarrarte de algo, y no te culpo, no te juzgo, ¿quien no quiere sobrevivir? Entiendo que te hayas agarrado del flotador de otra persona, quizás te sirva de empujón, pero no aguantarán mucho ambos si no aprendes a nadar ¿no?

El cambio profundo nos pone en la incomodidad, nos pone mañosxs, nos lleva hacia el ego, porque a veces la superficie es más fácil de limpiar ¿pero y abajo de los muebles? es una lata, sí. Pero ¿quién sabe si allá abajo no encuentras el aro que habías perdido hace tantos años?

Date la pausa, permite mirar, permite probar, permite experimentar, permite revisar hacia atrás, permite envisionar al futuro, permite contar con otras personas, permite la desesperación, permite el drama, que la incomodidad colme tu cuerpo como un rayo que te usa como guía hasta la tierra (es una metáfora, no lo recomiendo, no queremos morir jajajajaja)

“Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer.”

Ya les había dicho esta frase. Es una forma de decirnos “un día a la vez” con el optimismo de que encontrarás las zapatillas, y accederás a tu propia ropa. De que vas a aprender a nadar. Vamos a sobrevivir así que permite el cambio profundo.

 

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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