Si bien cuando hablamos de empoderamiento aparece en nuestra cabeza la pregunta por la impostura del feminismo, es relevante entender de dónde viene la necesidad de empoderarse más allá de las críticas que se hacen desde la visión del mercado y su uso en el capitalismo

Hace un tiempo hablaba con un amigo sobre Sex and the City, una serie sobre 4 amigas que representan – se supone – distintos dilemas, deseos o problemas que acarrea el ser mujer en estos tiempos (o bueno, esos tiempos, los 90s-2000s). Esta serie generó un gran impacto ya que las protagonistas eran deslenguadas, ácidas, y representaban una visión más compleja de lo que vendría a ser la pregunta sobre las posibilidades que tenemos dentro de una sociedad machista. Desde la necesidad de éxito laboral, la búsqueda por una sexualidad plena, el tema de la maternidad y sobretodo el empoderamiento, entendemos por qué existen muchos análisis desde la perspectiva feminista para Sex and the City. Pero el problema que veíamos con este amigo, era que los personajes tenían un nivel de empoderamiento que respondía en gran parte a ser mujeres blancas, gringas y sobretodo con un estatus económico mayoritariamente alto. Si bien puedo entender la crítica a Sex and the City porque tampoco soy una fan asidua -o una experta en ella- y no la considero uno de mis referentes al momento de pensar en cultura pop desde perspectiva feminista. Me parece que se puede rescatar algo una vez sacándole todas las imposturas sociales casi imposibles de lograr.

Los personajes, si bien se empoderan a través de lo que en su contexto genera bienestar (Estados Unidos – Capitalismo) creo que es relevante que nos preguntemos qué es lo que nos empodera a nosotras en nuestros contextos personales, sociales y culturales actuales. De pensarlo y pensarlo, obviamente se me viene a la mente la idea de tener una red de apoyo (a propósito de lo importante que es en la serie la amistad entre ellas 4). La red de apoyo refiere a una comunidad o grupo de personas o personas segregadas con las que puedes contar como familia. Estas personas significan tanto apoyo psicológico como económico o material en caso de necesitarse. Una de los paradigmas con los que debemos romper para alcanzar un nivel de empoderamiento es la independencia y si no tenemos independencia económica o emocional completa, la red de apoyo nos sostendrá sin tener que depender de un matrimonio por ejemplo. Pero de qué nos sirve empoderarnos?

Pienso que volver a tener el poder, no es solo una impostura, es entender que puedo tener el control de mi vida y que soy libre de tomar ciertas decisiones. Esto si bien puede sonar extremadamente fácil, muchas veces no es así, son innumerables los casos de mujeres que se mantienen en relaciones tóxicas/abusivas porque no tienen redes o no ven posibilidades fuera de ese espectro. Por eso es importante que a pesar de muchas diferencias que tengamos seamos capaces de generar redes y comunidades diversas y abiertas, desde nuestros territorios y aprovechando cualquier instancia que pueda ser una puerta para alguna compañera.

Empoderarse para mí es un concepto vital y aunque me duela lo manoseado que pueda estar, no dejaré de analizarlo, porque cada vez que una mujer piensa en poder o control aparece algo parecido a una culpa o a una vergüenza… por qué sentimos vergüenza? No es aquello también algo aprendido para mantenernos con la cabeza gacha? Me lo pregunto sinceramente. Hay que entender que el poder y el control como concepto no es malévolo en si mismo sino que hay matices y formas de expresarlo.

Que opinas tú sobre el empoderamiento?

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Escuela Natalia Dufuur
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