Energía femenina y energía masculina

¡Hola! Somos los Directores de la Escuela de Burlesque Natalia Dufuur y hoy queríamos contarte un poco sobre cómo el reconocer y potenciar nuestras energías nos ha permitido formar un increíble equipo de profesionales que sostienen un increíble servicio del cual nos enorgullecemos y miramos con mucho amor.

Llevamos más de un año y medio trabajando juntos y si bien la primera decisión de embarcarnos en un proyecto laboral en conjunto no fue fácil, hoy agradecemos infinitamente haberlo realizado. Nosotros antes que directores somos pareja y cuando surgió la oportunidad de trabajar en conjunto nos dió mucho miedo. Pero al realizar un trabajo consciente nos dimos cuenta que el miedo no era propio si no que era heredado de muchísimas historias de fracasos de proyectos en pareja. ¿Y eso quería decir que era una verdad absoluta? ¿Si nos embarcábamos en este proyecto ibamos entonces a sacrificar nuestra relación? ¿No se puede trabajar con tu pareja? Rápidamente nos dimos cuenta de lo absurdo que sonaba todo esto y decidimos atrevernos. Finalmente, no eran miedos propios, eran heredados.

Solamente la experiencia nos afirmó que nuestra decisión fue lo mejor que podíamos hacer. Estar los dos invirtiendo toda nuestra energía creativa en un puro proyecto en común significa un sin fin de oportunidades de crecimiento. Vivimos en constante creación e innovación inspirados por un proyecto que llena profundamente nuestros corazones. Invertir toda nuestra intensidad (sí, somos ambos bastante intensos) en un proyecto que crece a medida que nosotros vamos creciendo nos ha regalado una cantidad inmensa de aprendizajes y bendiciones. Y si bien todo trae sus desafíos y complicaciones, nuestra claridad en que antes que todo somos pareja y compañeros nos ha permitido maniobrar para sacar lo mejor de aquellas oportunidades.

Y bueno, ¿Cómo se han manifestado nuestras energías femenina y masculina en pos de nuestro proyecto?
Primero que todo, cabe mencionar que absolutamente todos tenemos ambas energías y que el trabajo de equilibrarlas y administrarlas se traduce en una vida equilibrada, en armonía interna y externa, donde somos capaces de utilizar lo mejor de ambas energías para nuestra vida y nuestros proyectos. Vivimos en una constante danza dual donde todo en este plano se manifiesta en dualidad; positivo y negativo, luz y oscuridad, día y noche, sol y luna, cielo y tierra, óvulo y espermatozoide, padre y madre, ritmo y melodía.

En la vida, por diversas razones, los seres humanos tendemos a desarrollar una energía más que la otra y es la búsqueda del desarrollo de la energía que hemos desarrollado en menor grado lo que nos lleva a elevar nuestra consciencia y a una mejor y más equilibrada vida. Bajo esta mirada nos encontramos -Yo, Natalia- con mi energía femenina más desarrollada y -Yo, Thomas- con mi energía masculina más desarrollada, para potenciarnos de la mejor forma en seguir desarrollando ambas energías.

¿Cómo es la energía femenina?
La energía femenina se vincula a las relaciones interpersonales, la afectividad, la percepción y el cuidado del otro, las redes comunitarias, la vivencia, la naturaleza, el cuerpo, la emoción, los logros en equipo, la interdependencia, lo vivencial, el encuentro.

¿Cómo es la energía masculina?
La energía masculina está orientada hacia el sí mismo y las conquistas personales, el individuo, la autonomía, la diferenciación, la analítica, la ascética, la disciplina y la razón.

Como óvulo y espermatozoide, nuestras energías se unen en constante danza para dar vida a un proyecto en conjunto, la vida se manifiesta en este nuevo ser. Así nuestras energías logran fundirse en una totalidad mayor a nosotros. Potenciando la afectividad, la comunidad, la vivencia, el cuerpo y la emoción se logra crear una experiencia en clases que es transformadora. Potenciando la diferenciación, la analítica, la disciplina y la razón logramos generar una experiencia fuera de clases, en un sistema, una organización, un servicio al cliente y con un equipo que funciona de la mejor forma. Así se entremezclan constantemente nuestras energías en pos de nuestra Escuela.

Junto con esto, el potenciar toda esa energía que no está tan desarrollada en el otro, se vuelve una oportunidad gigante de realización. Ambos estamos danzando internamente con estas energías menos polarizadas hoy y nos vemos cada día más cerca de un equilibrio tanto interno como externo. Así, nos reconocemos como duales y nos aventuramos en potenciar lo mejor de cada uno. Pero no todo es color de rosas. El equilibrar es posible solo al hacer el trabajo de aventurarnos en las profundidades de nuestra psique para hacer más consciente todo aquello que está en nuestra oscuridad. Así vamos conociendo y aceptando nuestra energía, con un trabajo consciente y dedicado, no fácil, pero siempre necesario.

Toda la información de este artículo está respaldada en el libro Vínculo Primordial de Daniel Taroppio. En él podrás encontrar parte de esta explicación y más respuestas a un camino de autodescubrimiento.

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Escuela Natalia Dufuur
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