Diciembre y las fiestas, los eventos, las reuniones familiares, los almuerzos, las cenas, las peleas, las risas, los reencuentros, las penas y la nostalgia. Se vienen días con cargas emocionales potentes. Aunque no lo queramos, y aunque no creamos en las fiestas, la energía colectiva de este mes es pregnante. No solo porque celebramos, si no porque finalizamos un ciclo, el ciclo del 2020.

 

Puede ser solo una fecha, un periodo de tiempo, pero ocurren varios movimientos energéticos, materiales y simbólicos, desde el solsticio de verano, los eclipses de este año, la navidad, el año nuevo, las compras, el desenfreno, el calor y tantos otros elementos que hacen de diciembre un mes que nos abruma y nos llama. Creo que aún no he conocido a una persona que no pase por este mes algún tipo de crisis o estrés pero viéndolo del lado positivo, ¿no es que desde las crisis se generan los aprendizajes?

Por eso he borroneado la guía para la supervivencia de diciembre:

  • Lleva un diario: sé que puede ser un poco agotador, pero quizás es el momento de analizar nuestros pensamientos, sueños y estados anímicos, algo así como un chequeo médico personal de nuestro día a día para que de esta manera tengamos claros los temas a trabajar el 2021
  • Haz solo lo que te haga sentir cómoda: por favor por favor por favooooor, no te expongas a situaciones solo por el mero compromiso, debemos dejar de perpetuar los eventos y reuniones por tradición y no por cariño, pues es esta presión la que genera el mal rollo en ciertas situaciones.
  • Date tiempos para quererte: es una época muy enfocada en lo externo, en los demás y en lo material. Y como buenas muchachas equilibradas, debemos apostar a realizar también el movimiento contrario, o sea generar instancias para algo personal e interno.
  • Recuerda agradecer: quizás una de las prácticas que mejor le toman a estas épocas del año son las de agradecimiento; con uno y con los demás. Una actitud de abundancia que nos permita recibir el futuro con la sensación de felicidad y prosperidad que buscamos proyectar.
  • Guarda tu energía: ¿cómo te recargas? Recuerda que debes abastecerte de combustible emocional y físico. No te explotes.

Y tú ¿cómo sobrevives al fin de año?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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