Hace poco, la comuna en la que resido acá en Santiago de Chile pasó a la fase de desconfinamiento, lo cual significaba que hoy en día la situación con el coronavirus se encuentra un poco más controlada y que podía salir de mi casa sin pedir un permiso online a la policía local.

Durante varios días decidí mantener la cuarentena estricta hasta que tuve que salir a hacer trámites legales que había postergado por meses.

Con mucho miedo decidí salir en bicicleta porque no quería exponerme a compartir espacios con más personas, y ya que la distancia no era tanta me pareció una gran opción.

Al salir de mi casa llena de abrigo (en mi departamento no llega la luz del sol) me di cuenta que ya estábamos en la primavera lo cual generó un gran shock en mi puesto que nos encerramos cuando recién estaba terminando el verano. Al andar en bicicleta tuve que ir sacando las capas y capas de ropa que me puse para enfrentar el supuesto frio que he sentido todos estos meses en mi casa.

¿ya pero por qué esto es relevante?

Ya va, ya va!

hace poco hablaba con una amiga nutricionista y terapeuta que este mes comienza la temporada alta para las atenciones nutricionales, personal trainer, gimnasios y cualquier actividad que se proyecte en la salud corporal, pero esto, si bien es una actitud saludable (pues porque claro que es importante preocuparnos de nuestro bienestar) el problema es que responde a la ansiedad que genera el verano en nuestros cuerpos por encajar en un estereotipo. Y es ahí donde quería llegar.

Yo sé que es terrible como la publicidad se encarga de insertar en nuestros cerebros la información de que debemos tener un cuerpo de verano, de que el cuerpo de verano se trabaja desde el invierno, que aún estamos a tiempo, que aún estamos en plazo para poder trabajarlo, que es ahora o nunca, que esto, que aquello… ¡PERO MARÍA!

¡Venimos recién saliendo del desconfinamiento de una pandemia mundial que ha cobrado millones de vidas!

O sea, es que no podemos permitir que nuestra actitud frente a la vida sea la misma luego de tanto caos, después de esta crisis tan profunda que ha puesto nuestras prioridades en total cuestionamiento.

Y esto no te lo digo a ti, también me lo digo a mi misma; cuando después de sacarme todas esas capas de ropa me veía terriblemente preocupada de cómo se veían mis brazos en esa polera manga corta mientras andaba en bicicleta ¿JOSEFINA PERO CÓMO ES POSIBLE?, bueno, siempre algo puede quedar de lo anterior ¿no? lo importante es que reaccioné de inmediato, o sea, pasamos acá en Chile por lo menos casi 6 meses encerradas, sin movernos, sin ver el sol muchas, sin seguridad económica, sin certeza de volver a ver a nuestros seres queridos, cómo pretendemos que nuestros cuerpos estén listos para “ser un cuerpo de verano” si apenas estamos intentando tener un cuerpo que aguante todos los niveles de estrés que hemos tenido que experimentar.

Por eso, quiero venirles con el llamado de atención desde ahora right now, ténganse paciencia, a ustedes mismas, a sus cuerpos que han tenido que aguantar, con mucha garra y a veces con profunda tristeza, momentos de tensión MUNDIAL; no fue un simple resfriado, no fue una tormenta de un par de días, fueron días, semanas, meses. Dense el crédito primero de estar vivas, no entremos de nuevo en la lógica de una realidad que ya no existe.

Si algo puede entregarnos esta crisis, es una nueva forma de enfrentarnos a la vida, a pesar de todo el dolor estamos cuestionándonos la manera en la que habitamos la ciudad, habitamos nuestro hogar y habitamos nuestro cuerpo.

Todxs cambiamos estos meses, no hay persona que esto le haya pasado desapercibido, por eso intentemos ser cordiales con lxs demás y con nosotras, existirán grandes cambios físicos: si, en muchxs, existirán grandes cambios mentales: si, en muchxs, demos por sentado que todas hemos cambiado y que está bien, no es necesario adherirse presión a la metamorfosis que tuvimos que soportar.

Les mando un abrazo apretado, y recuerda que un cuerpo de verano solo es un cuerpo en el verano, ¡no necesitas nada más!

 

Escrito por Josefina Cerda (@josafana)

Link de referencia 1 problemas psicológicos de la pandemia.

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Escuela Natalia Dufuur
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