Cuando buscamos burlesque en cualquier plataforma es imposible no toparnos con la figura de Josephine Baker, una artista que en pleno siglo xx luchó contra el estigma patriarcal que conllevaba ser mujer afroamericana y vedette; una mujer que rompía taquillas, manejaba su propio negocio y hacía acción social constante.

Su vida pasaba entre Estados Unidos pero sobretodo en Francia (y por qué no decirlo, el mundo), en USA fue la primera mujer afroamericana en protagonizar una película y fue una potente activista del movimiento por de los derechos civiles.

En Estados Unidos comenzó su carrera bailando y actuando donde se diera la posibilidad, pero no fue hasta que -con el ímpetu que la caracterizaba- dejó todo para irse a Nueva York donde actuó en Broadway impulsando con más fuerza su carrera artística, la cual la llevó a conseguir un trabajo como artista en París, migrando a nuevas posibilidades. Pero como era de esperarse en Francia igualmente causó sensación, participando de actuaciones junto a grandes jazzistas e incluso bailando con las Bataclanas; Baker logró generar un capital que le permitió abrir su propio club “Chez Josephine”.

Josephine Baker, siempre pensando en grande, no era capaz de quedarse quieta y por eso gestionó una gira por latinoamérica, siendo también parte de las mujeres que instalaron el estilo en la región, compartiendo escenario con artistas locales que posteriormente continuaron desarrollando el burlesque bajo los nombres que se les fueron otorgando en cada país (vedette, cabaret, rumberas, revistas, etc).

Pero además de toda su vasta carrera artística, Josephine Baker nunca dejó de tener un amplio sentido de conciencia social. En su vida personal, además de ser activista por los derechos de lxs afroamericanxs, y haber peleado del bando de Francia contra Hitler en la segunda guerra mundial (todo este episodio está descrito en el libro “Joséphine Baker contre Hitler”); luego de perder a un hijo y tener que realizarse una histerectomía decide adoptar 12 niñxs todxs de distinta procedencia a los cuales les llamaba “la tribu del arcoiris” demostrando que su preocupación por hacer del mundo un mejor lugar era constante y potente.

¿Por qué quiero hacer énfasis en esto último? porque detrás de cada vedette hay una vida y una historia fascinante para conocer, detrás de cada artista, de cada mujer que apuesta por su libertad, hay una historia de revolución y amor. Todas somos posibles agentes de cambio, y no tenemos la obligación de limitarnos a ser solo “una cosa” en nuestra vida.

¿Cuál es tu historia?

 

Escrito por Josefina Cerda (@josafana)

Link de referencia (Josephine Baker)

 

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Escuela Natalia Dufuur
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