“El pasto es más verde en la casa del vecino” dice el famoso dicho, primo hermano de “todo tiempo pasado fue mejor”, esa necesidad que tenemos de menospreciar lo propio y desear lo ajeno, ¿de dónde vendrá? Es casi familiar de aquel horroroso “espíritu colonizador” que se le declara a la especie humana. Para mi, todas patrañas, actitudes y patrones que devienen de un sistema extremadamente patriarcal y capitalista, que busca, por lo pronto, siempre poseer, conquistar y menospreciar. ¿Pero si es una actitud tan ganadora, por qué me echo para abajo?

Bueno debemos entender que el patriarcado y el capitalismo operan en diversos niveles y de maneras diferentes dependiendo de nuestros contextos, esto significa que lo que para algunos puede generar la competencia un espíritu empoderante, para otrxs solo se verá reflejado en opresiones sistemáticas. Pero hoy no hablaremos del SISTEMA ya que es un concepto muy amplio, hablaremos de nuestras conductas que se asemejan o que contienen aires de lo anteriormente mencionado.

Creo que es muy fácil caer en la comparación, ya que tenemos estas voces en nuestras cabezas que funciona como un recordatorio de que debemos ser sumisas y que nunca seremos suficiente; convirtiéndonos en presa fácil para todo tipo de empresa que lucra con nuestra inseguridad, todo machismo y discriminación arbitraria, y así un montón de injusticias.

Pero partamos por casa, ¿no te das cuenta que a veces cuando sientes envidia, puede ser proyección claro, pero también podría ser competitividad? Y desde ahí la pregunta, ¿por qué tener la sensación de que debo ser perfectx y que todo lo que está afuera debe ser integrado? O sea, si de todas las mujeres que admiro en vez de verlas como inspiración las observo con la envidia ¿qué pretendo con ello? Yo creo que está bien aceptar nuestra oscuridad y que no siempre tenemos emociones pony arcoíris, pero un ejercicio interesante es cuestionarnos qué estamos buscando o qué conlleva este sentido de competencia ¿acaso me genera placer, me moviliza? ¿o tan solo me paraliza y me envenena?

Finalmente, solo quiero recordar, que probablemente todo lo que sientas tiene una base en la forma en que se construye una sociedad, desde lo ideológico, lo político, lo histórico, todo afecta en nuestra forma de percibir y responder ante el entorno, por eso, no te sientas demonio por los malos sentimientos, recuerda que si escarbas un poco puedes jugar a la arqueología y encontrar fósiles de culturales patriarcales enterradas y que deben salir a la superficie para erradicarlas. La de al lado es compañera, no competencia.

¿y tú, cuándo te sientes compitiendo?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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