La sombra, lo oscuro, cuando no vemos, o cuando estamos en medio del vacío, lo que nos hace no ver o lo que no queremos ver, lo imperfecto y lo censurable. ¿Qué tanto aceptas tu oscuridad?

A veces estoy agotada, enojada y criticona, a veces no tengo palabras de apoyo posibles y a veces no quiero escuchar. Qué difícil es permitirse la oscuridad, incluso más que eso, qué difícil es aceptarla y abrazarla. Habiendo crecido y desarrollándonos en un sistema que premia “lo bueno” y genera formas de competencia para absolutamente todo; “lo mejor” “lo más” “ser increíble” “ser máxima”, donde se premia el constante entusiasmo a prueba de todo. ¿Quién yo? nooooo, yo jamás, pero si, también tu… también yo… Es como cuando criticamos a la sociedad sintiendo que no somos parte de ella. ¿Hasta dónde estás dispuesta a aceptar tu oscuridad?

Pienso que parte importante de una sanidad mental es conocerse en todo aspecto y aceptarse (o cambiar lo que nos daña) pero también entender que jamás seremos perfectxs, que no existe solo la luz y que necesitamos un poco de pestañeo y oscuridad para humedecer los ojos que nos permiten claridad. Así como necesitamos dormir para estar despiertas y en ese dormir se activa el inconsciente con los sueños.

¿Por qué no en vez de rechazar y esconder nuestra oscuridad aprendemos a entenderla? como cuando decides dejar de prender la luz para ir al baño y te aventuras a moverte entre los muebles y los pasillos, haciendo ejercicios de percepción y memoria, dejando de lado un sentido para intensificar nuevas experiencias, haciéndonos más sabias de cómo habitamos nuestro hogar, nuestro cuerpo y nuestra psiquis. Como siempre, la mejor manera según mi opinión es comenzar una terapia, pero también es real que no todxs tenemos acceso a procesos de salud mental por recursos o tiempo. Otras opciones tienen que ver con verbalizar en confianza tus emociones y dolores, o plasmarlos en actividades (ejercicio, baile, pintura, escritura) ya el solo hecho de que le des un espacio a aquello significa que te estás levantando al baño con la luz apagada en medio de la noche y voilá, estás trabajando tu oscuridad.

También pienso que es importante entender que el otro en su individualidad también tiene sus heridas, y por eso me parece tan útiles las herramientas anteriormente presentadas como “Los cuatro acuerdos” (ver blogs anteriores) ya que nos permite entender que cada unx es un universo y que tal como tu tienes tus noches, el otro también tiene su propia casa con muebles distintos. Soy fiel creyente de que cuando aceptamos la oscuridad personal y aprendemos a observar la del otro, podemos generar vínculos mucho más complejos y que salen de la norma binaria de lo bueno/malo, generando así interacciones más profundas que nos alimentan emocionalmente de formas diversas y muchas veces terapéuticas (ojo, entender las sombras del otro no significa aceptar el daño o el maltrato, si no comprender la individualidad fuera del espectro de cómo me afecta eso a mi, obviamente si algo no te está haciendo sentir bien en una relación por más que puedas entenderlo no debes justificarlo y aceptarlo)

¿Qué sombras de ti te cuesta aceptar que existen?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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