Quizás ahora me ponga en una nota un poco más espiritual, no sé, creo que es necesario a veces apostar por lo no tangible, jugársela y quizás traer a colación tan solo sensaciones no basadas en hechos o en saberes científicos

A lo largo de mi vida, me he dado cuenta que hay patrones que se repiten, uno de ellos es el de las casualidades perfectas: estar ahí en el momento preciso para conocer a alguien, alcanzar el bus a la hora perfecta para encontrarte con un amigx, decidir no ir a un lugar y darte cuenta que algo malo pasó y justo lo evitaste, soltar y que al poco andar lleguen cosas nuevas… y así, constantemente, como si fuese un juego en el que tenemos en casa a nuestra amiga destino y le dejamos la cocina para que prepare su mejor plato.

Obviamente no todo en la vida es bello, y tampoco quisiera pensar que “todo pasa por algo” porque realmente hay horrores que, a pesar que pueden resignificarse, no se justifican bajo ninguna instancia. Pero si, en cosas bellas o absurdas he podido darme cuenta de que hay un plano energético con el que dialogo constantemente. Algunas personas le llaman intuición; como cuando vas saliendo de casa y algo en tu cabeza te OBLIGA a meter en tu cartera ese objeto random que obviamente terminaste utilizando para alguna acción super precisa durante el día. O aquella persona que por ningún motivo explícito te dio mala espina y en quien decidiste no confiar y terminó haciendo algo muy malo. La universa es sabia, y quizás, nosotras somos la universa (?)

A lo que voy, es que hay una dimensión energética con la que convivimos día a día de la cual muchas veces podemos reírnos o desconocer pero que opera constantemente como una guía para nuestra vida. Yo no sé cómo realmente escuchar o visualizar esta energía, pero si he hecho el ejercicio de dejarme llevar por “la guata” como le dicen, o por mi intuición. También he hecho el ejercicio de que si algo me atrasa dejar que ocurra y no insistir en ello (como cuando ves que todo está en contra, tan solo, soltar).

Podría obviamente contarles muchas experiencias personales sobre mi relación con lo energético, con los sueños y con la intuición, pero no va al caso, ya que estoy casi segura que todas guardamos en nuestro historial antecedentes de fuerzas, casualidades y giros del destino en nuestras vidas. Cada una lo vive de manera diferente. Y no sé si se trata de absolutamente no hacer nada ya que “el universo se encargará”, o sea, muchas veces se ponen oportunidades frente a nosotras y en vez de operar la intuición opera el miedo y ahí se rompe la cadena de favores por así decirlo; quizás no estábamos listas, quizás había que pasar por otra cosa, quizás estaba bien atrasarse, no lo sé, aunque siempre con el paso del tiempo las decisiones terminan de tomar un sentido porque finalmente fueron conformando nuestro presente.

Quizás el llamado sería a escucharnos, a soltar y a confiar en nuestra intuición, tal vez vivir no tenga un sentido realmente y el plan que nos prometía la religión no nos acomode, pero aún estamos a tiempo de sentir y reconstruir un camino, darle un significado y decidir simplemente jugar. Anda viendo que calles te van dando buena espina o buena vibra y caminalas,

Qué tan conectada te sientes de tu poder personal?

Por Josefina Cerda

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Escuela Natalia Dufuur
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