Más allá de lo racional, existe un mundo incontrolable de emociones y deseos que direccionan el camino de la vida. Más allá de nuestros principios ideológicos y nuestros pensamientos, se hallan pugnas, miedos y placeres enormes.

Creo que ya lo he mencionado anteriormente, pero quiero ser majadera en esto: hay toda una dimensión de nuestras vidas que es muy difícil de controlar. Dicho esto procedo a explicarme. No tiene que ver con justificar a un asesino por ejemplo, tiene que ver con hacernos conscientes de que a veces, lo que pienso y lo que siento y deseo no van de la mano, y que esa incongruencia está perfecta. Es como esperar que el deseo se alinee con nuestras preferencias políticas/religiosas, cuántas películas no se habrían grabado si fuese tan difícil como simplemente aplicar la voluntad en todos los casos. Pero no, muchos patrones, preferencias y placeres se aprenden y se instalan como tatuajes en nuestra psiquis; esto no significa que no pueda trabajarse, al contrario, es fascinante ver este tipo de temas en terapia, si no que el llamado es a tenerse paciencia.

Personalmente siento que vivimos en un periodo social maravilloso en el que se están evaluando y reformulando todas las estructuras relacionales, culturales, económicas y espirituales. Es maravilloso y excitante presenciar tanta consciencia, pero de la mano de aquello, veo la presión a la que se someten algunas personas por aplicar medidas de coherencia y verdades absolutas en sus vidas personales, muchas veces esto acompañado de mucha presión por hacerlo todo perfecto y ser lo más preciso posible. Y se entiende, porque somos la generación que recibió un mundo en vías de extinción y nos estamos haciendo cargo, pero también debemos aceptar que el fracaso, el dolor, la asimetría, la imperfección y el desequilibrio es parte del equilibrio mismo de la vida; y que los procesos materiales no van al mismo ritmo de los procesos emocionales o mentales.

A veces, por más que se instalen normas, derechos, leyes, cambios en el plano físico o simbólico, los cambios a nivel mental cultural son más lentos. Por ejemplo, si bien la mujer tiene derecho a educarse libre e independientemente hace ya más de 100 años, aún existe la idea y la presión cultural de que debe casarse, eventualmente depender de un marido y volcar sus energías principalmente en la crianza de sus hijos. Esto es una opción válida de elección de vida, no la estoy negando, solo me parece sorprendente como ejemplo, porque aunque instalemos cambios afuera, hay prácticas internas o de creencias que se resisten mucho más. Y así mismo sucede en tu vida; quizás a veces te estresas por no ser lo suficientemente feminista, o lo suficientemente sorora, o lo suficientemente independiente, o lo suficientemente revolucionaria, o lo suficientemente vegana, o lo suficientemente ecológica, pero es un proceso, la vida es un camino, no es una carrera, disfruta del proceso y acepta las incongruencias de la vida para contigo y lxs demás. Estamos en camino, nadie ha llegado a la meta, porque la meta no existe. Quítale el peso a ser perfecta, quítale el peso a tu mente.

Y tú, te has visto atrapada en castigarte una incongruencia?

 

Por Josefina Cerda

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Escuela Natalia Dufuur
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