De aquellas veces, cuando nuestro cuerpo nos habla fuerte y claro, cuando grita ‘ya no mas’ y se forma un complot para congelar las acciones del presente; hoy me he desmayado en medio de una pelea.

No fue algo escandaloso, no me hice daño ni tampoco estaba envuelta en una situación realmente peligrosa, pero mi cerebro ha decidido que hay ciertas cosas que no se van a discutir y que básicamente – y perdonen la expresión – “no está pa mi webeo”.

En primer lugar lo que va es preguntarnos a nosotras mismas cómo estamos, qué podría haber gatillado la reacción, cómo vamos a tratarla con el acompañamiento de unx profesional. Ya en ese camino, y respondiendo aquellas preguntas, a poco andar me di cuenta que estaba sometida a un nivel de estrés muy alto, y que no estaba en disposición de discutir racionalmente ciertas cosas. Esto no significa que debemos justificar la irracionalidad, pero también debemos cuidar la salud de nuestras emociones, y aunque un tema pueda ser extremadamente lógico y de carácter argumental, a veces no tenemos la disposición para poder enfrentarnos a aquel espacio.

En mi caso, creo, mi cuerpo necesitaba que yo no permitiera relativizar ciertos asuntos personales, o sea, que básicamente me defendió de mi misma, con un mecanismo altamente incómoda pero de emergencia “no voy a permitir esto, no estoy dispuesta a tener este tipo de conversación” y ahí me ví a mi misma. Me ví de manera distanciada, y pude distinguir a una Josefina que estaba abrazando y validando a la Josefina emocional (que, digámoslo, estaba un poquito dejada de lado).

Luego qué viene, bueno, claramente terapia, cuidado y escucha. Estamos muy acostumbradas a escuchar solo a aquel que grita, pero si nos tomamos realmente un tiempo, unos minutos al día en consultarnos cómo nos sentimos, quizás podríamos evitar una gran cantidad de situaciones límite e incluso enfermedades o somatizaciones. No podemos evitarlo, aquello que llevas dentro eventualmente encontrará la manera de salir, entonces o bien abres una puerta o te desmantelan la casa.

Al día de hoy, en medio de un proceso terapéutico veo mis desmayos como sobrereacciones ante el miedo que mi yo emocional sentía de transar ideológica y sentimentalmente ciertos valores. Porque yo, siendo extremadamente racional, me dejo llevar mucho por el pensamiento y la buena argumentación, pero a veces eso no es suficiente. Existen sistemas y justificaciones para todo en este mundo, y construir un sentido es tan fácil como imaginar una realidad. Pero qué es lo que te hace sentido a ti es algo que debes respetar; ese sentido que dialoga sanamente con tu psiquis y emocionalidad, que permite un amplio desarrollo y desenvolvimiento en el mundo.

Finalmente, quisiera invitarlas a no estirar el elástico hasta que se rompa, a ser honorables con sus principios y a cuidar su existencia, a poner límites y decir no, parar y tomar aire. Descansar y también aceptar que hay batallas que no valen la pena librarse. Aprender a decir que no es muy difícil y vertiginoso, pero créeme, desmayarse lo es aún más ?.

Algunos consejos para enfrentar situaciones similares:

No te castigues: tratate como tratarias a otra persona que entra en un estado de colapso, paciencia, cariño, espacio, seguridad y atención.

Respira: ante todo respira, tu vida no corre peligro, no te pasará nada malo, tu cerebro está jugandonte una mala pasada y en este momento no lo solucionaras, respira e intenta moverte suavemente

No es necesario que pases por esto sola: derribemos el mito de la mujer que todo lo puede como un personaje o postura a alcanzar. Nadie tiene por qué enfrentar la existencia en completa soledad, necesitamos comunidad para sobrevivir. No estás sola, busca ayuda.

Hazte consciente de los síntomas: esto te servirá para el futuro, este mensaje que envía tu cuerpo quizás vuelva a llegar. Identifica los pasos y las tensiones o situaciones que te lleva al colapso para evitarlas antes de tiempo en una siguiente ocasión. Soldado que arranca sirve para otra guerra (bueno en este caso sirve para guardar energía pa esas guerras que realmente nos hacen sentido)

Alguna vez has sentido tu cuerpo gritar?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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