Organización Terapéutica

¿Cómo organizamos nuestro espacio? Hace unos días estuve lidiando con situaciones de alto estrés, entre ello, y colándose de cajón, se metieron mis inseguridades y miedos llevándome a un pequeño colapso.

Siendo más precisa, fue una semana extremadamente intensa que me tuvo ocupada de sol a sol, cero momentos de relajo y de organización mucho menos.  Pero la guinda de la torta ocurrió probándome ropa..

Como muchxs, esta cuarentena dejó ciertos cambios en mi cuerpo que afectan mi día día hasta hoy, en mi caso tuve una subida de peso grande lo cual ha hecho el vestirme cada mañana una batalla, no porque no me guste mi cuerpo, si no porque mi ropa básicamente no me entra y no tengo dinero suficiente para cambiar todo mi clóset. Es por eso que de a poco, he ido adquiriendo nuevas prendas, siendo consciente con mis tiempos y recursos económicos. El tema es que, hace poco mandé a hacerme un conjunto de ropa, la idea de que fuera algo hecho a mi medida me agradaba porque no tenía que pasar por la decepción de no achuntarle a mi talla actual. Incluso, decidí agregar centímetros extra para que no hubiera posibilidad de no entrar en el producto.

Volviendo a la historia: semana ajetreada, desorden en casa, desorden mental, desorden emocional, mucho estrés… de repente, llega a mis manos el conjunto “bueno, esto me alivia un poco” me lo probé y pasó… no me entraba.

Dejemos de lado las soluciones porque hay miles, y eso lo entiendo pero les juro que hace años que no tenía tanta pena y vergüenza, quizás es una estupidez del primer mundo y me imagino no se compara a los problemas que pueden tener otres, pero sinceramente colapsé.

En ese momento, viéndome en la cama deshecha, llorando, con kilómetros de trabajo pendiente y tanto más por hacer vino a mi cabeza un llamado de acción “organiza lo que puedes ordenar, no puedes solucionar todo ahora” así que me levanté y comencé a limpiar desenfrenadamente mi hogar. Como si estuviera solucionando la vida entre barrer, hacer el baño, cambiar el olor del espacio con aromaterapia; quizás fue algo muy básico, pero en ese momento para mí fue un montón.

Al finalizar el aseo profundo muchas cosas se aclararon en mi mente, la pena desaparecio en gran parte y tuve la claridad mental para ponerle en la labor de terminar mis pendientes.

Se que la organización no solucionará mis problemas de vestuario ni el estrés o caos mental pero caray ayuda tanto tener un espacio a disposición y que facilite tu vida. De alguna manera sucede un cambio de perspectiva, porque en el momento de la crisis estaba muy profundamente dentro de mi cabeza, llenándome de pensamientos intrusivos, recuerdos y sensaciones que alimentaban la tristeza, pero en el momento en que muevo mi cuerpo, lo someto a una acción, le entrego una misión y le propongo una dinámica, mi mente se obliga a acompañarlo y por ende se cambia el panorama anímico.

¿Qué debo hacer cuando sienta que todo es un caos?

En primer lugar perdónate, está caótico pero aún queda vida, vamos a ordenar el desorden venga de donde venga, paso a paso el tiempo no se acaba. Permítete respirar profundo, apaga el teléfono si es posible, siéntate, pon los pies en el piso, enraizate, recorre tu cuerpo con tus manos (para comenzar a generar una conexión contigo) estás acá, estás ahora, luego a pensar ¿qué es lo que tengo a la mano que puedo hacer? si es recoger la ropa, adelante, si es ordenar tus lápices que así sea, ese cajón que hace meses quieres meterle mano, be my guest, lo único importante es que sea una meta precisa, pronta y clara, nada de remodelaciones de hogar ni grandes proyectos que revuelvan tu cabeza nuevamente; lo que esté a la mano de hacer (y esto equivale no sólo para el orden sino para todo lo demás) permítete hacer lo que puedas en el momento, incluso si necesitas llorar un poco más, solo consciencia de que no todo es para siempre y que podemos solucionarlo, en mi caso funcionó la organización pero no es un receta.

Finalmente me quedo con la idea dando vuelta de que a veces los problemas debemos rodearlos, no atacarlos de frente, algo así como intentar otras puertas que nos despejen o nos guíen por otros pasillos hacia la salida.

¿Y tú? ¿Te ayuda ordenar tus espacios cuando estás triste?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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