Preguntas sobre la objetualización

Durante el tiempo que he estado trabajando en esta maravillosa escuela, me ha tocado ya varias veces en las que hemos tenido que reunirnos con Natalia a conversar sobre las preocupaciones que las alumnas tienen sobre si está bien o está mal para el feminismo o la emancipación de la mujer el trabajo a través de la sensualidad por temor a una posible cosificación.

 

Esta pregunta es bastante interesante, porque en ella subyacen muchas cosas, en primer lugar el hecho de que estamos buscando una emancipación y una autonomía sobre nuestros cuerpos pero siempre pidiendo permiso para no ser cosificadas, como si hubiese una receta de lo que puede objetualzarse y lo que no, cuando en realidad el problema no es la poca ropa, si no que en primera instancia exista la posibilidad de que un grupo de personas pueda percibir a sujetos como objetos. Desde ahí, la responsabilidad no puede caer en quien es víctima del proceso de objetualización, ya que en última instancia, ese proceso puede darse en cualquier instancia, no solo en el ámbito de la danza. Pienso que vivir en pos de evitar el deseo – en este caso el deseo de bailar – es una trampa mortal, y que debemos aceptar que todxs debemos aprender que no importa cuánta poca ropa lleve alguien, no la hace menos persona y por tanto tiene derechos que deben ser respetados. Si caemos en la lógica de esquematizar nuestros actos con tal de no “alimentar al patriarcado” finalmente efectivamente lo que hacemos es darle la razón de que debe ser una quien se acople al sistema, y no el sistema quien debe cambiar sus lógicas.

 

Por otro lado pienso que es importante darnos la chance de descubrir con tiempo de qué va nuestra autonomía corporal y sexual. Y esto lo traigo a colación ya que las mujeres no llevamos muchos años de independencia en ese sentido. Refiriéndose a esto, que no se multe la expresión de género, orientación sexual, el desnudo, la anticoncepción y tantas otras cosas que durante tantos años fueron materia de limitación legal. Por eso cuando me preguntan “¿esto que estoy haciendo es feminista o no?” creo que es importante recalcar que la perspectiva feminista o la militancia en el movimiento no debe ser aplicada como credo o manual de instrucciones, debe mantenerse en un espacio de autocrítica, experimentación constante y sobretodo de consciencia histórica. Pienso que es muy pronto, tal como decía en el poco tiempo de autodeterminación e independencia (que en muchos lugares aún no es tal), para ir determinando “cómo debemos comportarnos” en materias que recién se están explorando. Nadie tiene ni tendrá esa respuesta porque ojalá no exista UNA FORMA de ser y vivir nuestro erotismo.

 

Por eso mi consejo es que no limiten su deseo en el ámbito de lo sexual o erótico. Es una dimensión que ha sido tan prohibida e higienizada, que lo peor que podemos hacer es incitar a las restricciones. Probemoslo todo y luego decidimos, pero no partamos a priori con normas de una nueva moral que ni ha sido puesta a prueba. Ya sabemos que puede ser una trampa.

 

Por: Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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