Sanar nuestra niña interna

Como siempre les digo, estaré hablando desde la experiencia personal y no como una persona formada profesionalmente para dar una opinión sobre procesos terapéuticos. También mencionarles desde antes que todos los procesos de sanación, todo proceso de terapia es completamente personal. Lo que me ha servido para construir una narrativa que me permita vivir en paz muchas veces no es lo que te va a funcionar a ti. Es por eso que el llamado es estar abiertx a la experiencia, a probar instancias y formatos para alcanzar el que calce contigo.

Hace un tiempo llevo realizando terapia psicológica, eso no es ninguna sorpresa para quienes leen este blog porque suelo hablar de ciertas herramientas que mi terapeuta me ha entregado. Es por eso que quisiera mencionarles algo que, quizás pueda ser muy obvio para algunas, pero que me ha remecido en los últimos meses de trabajo interno.

Contextualizando, marzo fue un mes muy removido para mi, entre despedidas, nuevos inicios laborales, penas y oportunidades. Fue una caja de sorpresas de muchas alegrías y creatividad, pero también el mes en el que acá en Santiago de Chile volvimos a la cuarentena total.

“Cuarentena total”…es que lo escribo y se me paran los pelos, y qué pasa con la gente que necesita salir, y qué pasa con los proyectos, y qué pasa con las cuentas, con las deudas. Un torbellino de problemas asociados a la necesidad que tenemos como terriotorio de no encontrarnos y cuidarnos ya que el sistema de salud está realmente colapsando.

Y ahí yo, volviendo a encerrarme, con flashes de penas y dolores de la cuarentena anterior, la soledad, el vacío, echar de menos y finalmente lo que siempre escuché con resquemor pero nunca había sentido: encontrarme conmigo misma. Esto conlleva mucha fragilidad, porque para reconocernos, debemos reconocer también las otras personas que hemos sido. En mi caso, me reencontré con mi niña interna y eso fue adentrarme en un camino bastante interesante, con mucha vulnerabilidad, una sensación de fragilidad constante, inmensa sensibilidad, pero también de mucha belleza.

Pero ¿qué es el niño interno? personalmente entiendo el ejercicio de sanación del niñe interno como la conexión con aquellos miedos y heridas más profundas, como un proceso de auto maternidad en la que aprendemos a contenernos, siendo el adulto que quizás pudimos necesitar. En el momento que crecemos y nos independizamos, no es solo un gesto económico espacial, sino que también profundamente emocional, cuando nos independizamos de lo familiar, cuando nos independizamos de la contención de otros, nos encontramos con la necesidad de entregarnos aquello que nadie nos está entregando. Esto es bastante complejo, ya que nadie quiere sentirse solo, nadie quiere sentir el vacío. Pero no es una soledad cien por ciento real, es una soledad que te propone aprender a ser tu compañía. No para cerrarse y volverse una ermitaña, si no que para conocerte, cuidarte y entregarte de la manera más pura y precisa lo que tu necesitas.

Trabajar nuestra niña interna es en definitiva el trabajo de independencia y conformación de nuestra adultez, porque una niña, no puede ser cuidada por otra niña, y ahí es cuando ocurre la transformación, es allí cuando empezamos a tomar consciencia. Y es interesante, que justo en este rango de edades en general buscamos emparejarnos, lo cual desde mi perspectiva, sin querer criticarlo, lo veo también como la necesidad de encontrar un igual que puede también contenernos, contener a esa niña. Lo cual me parece excelente, me parece perfecto, pero debemos ser conscientes de que la única adulta que realmente acompañará tu lado más frágil el resto de tu vida serás tú, y en base a eso, sin importar nuestro estatus relacional, se hace sumamente relevante que nos tomemos ciertos tiempos de autoconocimiento, de conexión, de pedir perdón y de agradecernos.

Crecer es bastante traumático, no lo olvidemos, no se trata de despreciar nuestra infancia o a nuestras familias, ellos hicieron todo lo que pudieron con lo que tuvieron, pero muchas veces no podían adivinar cómo queríamos ser tratades, y nosotres tampoco teníamos las herramientas para indicarlo. Hoy sí, hoy puede ser que sí, y de eso se ha tratado para mi el trabajo de sanación de mi niña interna.

¿Y tú? ¿Sientes que te auto maternas? ¿Cómo? ¿Cuándo?

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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