Hablemos de algo importante y muchas veces incómodo, hablemos de la generación y gestión de redes de apoyo; en lo laboral, en lo emocional, en todo ámbito. Pienso que conectar o buscarnos entre nosotros para ayudarnos se ha vuelto cada vez más complejo. Existe esa idea absurda de que cada unx debe vérselas por si mismx, una manera de exacerbación del individualismo que es bastante común en nuestro contexto actual.

Debemos entender que hacer comunidad, gestionar redes, conectar con personas nuevas, pedir ayuda o darla es parte fundamental del vivir en una sociedad. No podemos pretender reducir la sensación de comunidad solo a la familia entendiendo que habitamos y compartimos el mismo territorio con tantas más otras personas. Sería una ilusión pensar que no habrá momentos en los que deberemos pedirles a personas ajenas ayuda, consejo, asilo o apañe.

Dicho ya esto, quisiera indagar más aún en el “tocar puertas” personalmente ya que he estado vinculada a situaciones laborales o de trabajo colectivo desde mi adolescencia, aprendí que entre más uno pregunta, conecta, ayuda más oportunidades se abren, pero ¿qué sucede hoy, o en la mayoría de los casos? Tenemos miedo, o nos genera ansiedad preguntar o pedir. Las personas nos hemos vuelto cada vez más miedosas con respecto a la vinculación, resultando esto en proyectos que fallan por falta de apoyo, personas que se quedan sin laburar en su ámbito de interés o especialidad, personas que son absortas por relaciones abusivas, falta de oportunidades y así un sinfín de situaciones.

Muchas veces damos una situación por perdida sin haber consultado, yendo presencialmente, enviado un correo, sin siquiera haberlo intentado, pero ¿existe otra forma si no? Yo sé que a nadie le enseñan a generar redes, porque la unión comunitaria es peligrosa para el poder, porque si rompemos ciertos paradigmas nos hacemos más fuertes y patrones impuestos desde el miedo se vuelven obsoletos. Pero lamentablemente no es nuestro caso. No solamente somos extremadamente endogámicos, poco dialogantes, individualistas y cerrados, si no que para colmo muchas veces son posiciones que en realidad ni siquiera nos acomodan. Por eso pregúntate, cuándo fue la última vez que pediste ayuda, que buscaste, que te movilizaste, que contactaste con personas nuevas, que decidiste hacer un nuevo amigx, que saludaste o te involucraste en tu organización vecinal o viceversa, cuando fue la última vez que tú fuiste una puerta, que tu diste una oportunidad, que tu ayudaste, recuerda que si alguna vez te sentiste solx, hoy puedes ser la persona que ayude a otrx que se sienta así.

Se la persona que en algún momento necesitaste, comparte, vincúlate, estamos juntos.

Por Josefina Cerda (@josafana)

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Escuela Natalia Dufuur
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