Estimadas, estimades, estimados, les escribo esta advertencia a propósito de un cambio de estación que nos tiene recordando antiguos patrones les cuento: por lo menos en el cono sur estamos empezando a experimentar los efectos del calor y el verano, y con eso un montón de expectativas, frustraciones, juicios y opiniones no solicitadas sobre nuestros cuerpos o la forma en la que debemos tenerlos.

Si, posiblemente no creas que eres parte de este porcentaje de gente que dice o que critica, pero ¡vamos, come on!, hagamos un ejercicio de autorevisión, porque muchas veces cuando pensamos en el tópico “comentarios sobre otros cuerpos”, nos imaginamos de inmediato la agresión directa y violenta de tono explícito. Pero ¿qué pasa con la agresividad pasiva o con las supuestas “bromas” que tenemos internalizadas? bueno, manos a la obra porque siempre podemos deconstruir más.

Debemos tener cuidado con los comentarios sobre el cuerpo del otro en todo aspecto, desde recalcar que una persona ha adelgazado o que una persona ha engordado, ¿de dónde vienen esas preocupaciones? ¿acaso de verdad pensamos que el otro no es consciente de sus propios cambios? consultemos por 5 segundos en nuestro cerebro antes de abrir nuestras bocas el objetivo comunicacional de mis comentarios (pueden revisar el post sobre los 3 filtros de Sócrates por si necesitan una mano). Durante este periodo aparecen monstruos verborreicos innecesarios como las críticas a personas gordas por usar trajes de baño pequeños, o a personas que no se broncean mediante las típicas bromas del tipo “te haría bien un poco de sol” como imponiendo constantemente la forma en la que pensamos que deberían estar las personas en periodos como estos, muchas veces una simple broma o comentario puede arruinarle la experiencia a un otro.

Ponle el alto y ponle oreja a la forma en la que te comunicas y a la forma en la que se comunican las personas alrededor, no para cancelar ni mucho menos castigar, si no para que de a poco vayamos haciendo de este mundo y del verano un espacio y momento más agradable, que sea diverso, inclusivo y contrahegemónico. Recuerda que el cuerpo de otrx no es tu problema ni es de tu incumbencia, y que para tener un cuerpo de playa solo necesitas un cuerpo y una playa, ¡nada más!

Por Josefina Cerda

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Escuela Natalia Dufuur
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